Peatones Peligrosos
-Estaba convencido de que el vejete, explicaba un conductor, no llegaría nunca al otro lado de la calzada cuando le atropelle.
Algunos automovilistas, guiados por un irrefrenable ánimo de autoexculpación, como el anterior y el siguiente, pierden por completo la objetividad a la hora de describir el siniestro.
-El peatón no sabía en que dirección correr, así que le pasé por encima.
En el siguiente caso, el declarante deja entrever que el peatón no le dió otra opción que arrollarle:
-El peaton chocó contra mi coche y se metió debajo.
Otros conductores revelan que atropellaron al peatón para evitar un mal mayor:
-Para evitar chocar con el parachoques del coche de delante, narra el presunto infractor, atropellé al peatón.